
Juegos ODESUR 2006
Porque lo tenemos todo… no queremos nada.
Por Diego Méndez Sánchez
Y nuevamente nuestro país ha renunciado a la organización de una justa deportiva internacional. Reafirma así, una alicaída imagen de Chile en el exterior
Era la oportunidad de dar a conocer la capacidad organizativa chilena a nuestro vecindario, pero las relaciones internacionales, y específicamente con Bolivia, cuyo gobierno nunca vio con buenos ojos la propuesta chilena, la que sentían como un nuevo “despojo”, hicieron sucumbir el deseo que hace sólo un mes el gobierno hizo saber, el de organizar los Juegos del ODESUR (Organización Deportiva Sudamericana), después que la misma dirigencia olímpica sudamericana le quitara al país limítrofe la sede de los juegos sudamericanos, por la evidente ausencia de garantías de estabilidad política.
Los ODESUR son los Juegos Olímpicos del cono sur, desde Venezuela por el norte hasta Chile por el sur. En él, se desarrollan 28 especialidades deportivas, todas ellas, dentro del reglamento olímpico.
¿Qué implicaba organizar este certamen? Primero, un desembolso de cerca de seis mil millones de pesos, de los cuales se utilizarían cuatro mil en costear la estadía de los cerca de tres mil quinientos deportistas, entrenadores y dirigentes que tomarían parte de este torneo y principalmente en preparación de las selecciones nacionales. Los dos mil millones restantes se invertirían en satisfacer la necesidad de acondicionar y construir la estructura que albergaría los deportes en competencia. Las instalaciones deportivas en nuestro país son más que suficientes, de hecho, relacionando metros cuadrados construidos por habitantes de un país, Chile está ubicado en segundo lugar, detrás sólo de Brasil.Los ODESUR son los juegos internacionales más humildes, pero el deporte se ha transformado en un parámetro para medir el desarrollo de los países y su calidad de vida. Organizar torneos de esta envergadura es un aliciente para los deportistas nacionales quienes ven muy lejanos los torneos internacionales, sobretodo por el costo económico que éstos significan.
Era la oportunidad de tener a los mejores deportistas de Sudamérica compitiendo durante dos semanas, en todas las disciplinas olímpicas, es un espectáculo que el deporte chileno y la afición no han vivido hace más de dos decenios. Según Neven Ilic, presidente del Comité Olímpico chileno, la no realización de estos Juegos merma considerablemente la motivación de los deportistas nacionales, situación que es difícil revertir, más aún cuando ya se había comprometido la palabra con la organización.Estos momentos eran los más propicios para realizar en nuestro país un evento deportivo de estas características, cierta holgura fiscal, y la necesidad de posicionar a nuestro país en ámbitos paralelos al económico, pero Chile, parece seguir fiel a su tradición, ya había desistido de realizar dos Panamericanos (75 y 87), Juegos de Invierno Panamericano y los Juegos del Pacífico (98) y esta nueva renuncia hará que el descrédito inunde las oficinas del deporte internacional.
Lo más fácil hubiese sido no postular como sede alternativa, nadie obligó a nuestro país, pero se advierte que se pasó por alto la posibilidad que Bolivia se pudiera enojar y boicotear los Juegos, había que evitar tal bochorno.
Con esta decisión, la imagen del país aparece pusilánime- al menos en el ámbito deportivo, dependiente de las aspiraciones de Bolivia, que fue el único país en desacuerdo con Santiago como sede, más aún cuando nuestro país no tenía competencia, aunque las razones del gobierno hayan justificado esta decisión arguyendo motivos solidarios, diplomáticos de, incluso defender la sede de La Paz como gesto de hermandad.
Es muy poco probable que nuestro país vuelva a ser considerado como una nación seria, más aun cuando el gobierno apoya a La Paz como sede, sabiendo que es imposible que se realice allí. Todo sea por la unidad bolivariana, mientras convenga.


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