Mi Techo Para Chile

Ese sábado no dormí bien, estaba preocupado. En general las
cordadas que se organizan para construir hogares en Un Techo
para Chile están integradas por adultos, universitarios, profesionales,en fin, gente con experiencia; los escolares ayudan, pero en
un rol muchas veces de aprendices. Y ese día serían los protagonistas
de la construcción, pero… ¿llevarán todas las herramientas?...
¿se levantarán temprano con esta lluvia?...
Y sí, a las 7:30 de la mañana ya estaba la mayoría de los alumnos,
padres y profesores comprometidos ansiosos por subirse a
las micros que nos llevarían a solidarizar, a llevar soluciones a
personas que la necesitaban. Y las herramientas estaban ahí y
todos se olvidaban de la insistente lluvia, la que no era obstáculo
para trabajar, para bajar del camión esas diez mediaguas de madera hinchada, estilando, pesadas.
Fueron interminables cadenas humanas coordinadas con un solo
objetivo en mente, dejar construidas esas diez casitas.
En el barro viscoso y pegajoso se comenzó a trabajar, muchas
veces entumidos, nunca faltó la gentileza de la dueña de casa, la
taza de té caliente, el plato de comida que reconfortaba hasta al
más cansado.
Al final del segundo día, las fotos de rigor, el corte de cinta, la
emoción contenida y la satisfacción del trabajo terminado, hecho
realidad. Gracias por construirme un hogar… gracias por darme
la oportunidad de ayudar, de sentirme más humano.
Diego Méndez


2 Comments:
Que poco hacemos frente a tanto que falta, pero sin duda que esto más que aliviar la conciencia social de la mala distribución de la riqueza en nuestro país hace cercer nuestra capacidad de amar... Un buen día me gustaría acompañarte.
A veces a todos nos hace falta salir de nuestras realidades y ver lo que pasa allá afuera. Me uno a la Sole...y cuando quieras voy contigo.
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